sábado, 28 de enero de 2012

¿Por qué desconfiamos?

En el ensayo de hoy voy a intentar responder a esta pregunta: ¿Por qué desconfiamos?
He decidido hablar sobre este tema porque he estado reflexionando sobre qué me preocupa para así poder encontrar un tema del que hablar aquí. Cuando estaba haciéndolo se me ha ocurrido esta pregunta al darme cuenta de que muchos de los “problemas” que yo tengo, y que la mayoría de las personas tienen, se debe a la desconfianza.
Para mí desconfiar de alguien o de algo es cuando no nos fiamos de ese alguien o de ese algo, es decir, que no tenemos seguridad en ellos y por ese se produce ese sentimiento de desconfianza hacia ellos. También es, a la vez, como una especie de miedo que se produce al no estar seguros de algo.

La tesis que voy a defender, no es una en concreto sino que se recoge en este abanico de razones que voy a exponer a continuación:
En primer lugar pienso que los seres humanos desconfiamos de nosotros mismos porque no tenemos seguridad de nosotros mismos, es decir, pensamos que no somos capaces de hacer algo, por ejemplo, y se produce la desconfianza como consecuencia de ello. Por ejemplo, hemos estado estudiando durante una semana para un examen pero aún así  no estamos seguros de aprobar, desconfiamos de nosotros mismos, y por tanto creo que al mismo tiempo nos estamos, también, infravalorando. Pero también se produce desconfianza no únicamente propia sino desconfianza de los demás, incluso, de gente con la que habitualmente compartimos nuestros momentos, desconfiamos de gente de nuestro entorno, de nuestra pareja o de nuestros amigos, por ejemplo. En esta última acepción de desconfianza hacia los demás creo que también estamos infravalorando a esas personas que tan importantes pueden ser para nosotros.
Por otro lado, creo que la desconfianza hacía los demás se produce como consecuencia de la empatía. La empatía consiste en ponerse en el lugar del otro, de forma que pensamos que ante una situación nosotros podríamos reaccionar o hacer algo que no es lo correcto según nosotros y que esa otra persona de la que desconfiamos también puede reaccionar de igual modo. Es decir, que la desconfianza se produce como consecuencia del miedo que sentimos que otra persona actúe ante una situación de igual forma que podríamos haber reaccionado nosotros. Esta razón por la que creo que sentimos desconfianza de los demás es en parte egoísta porque pensamos que nosotros lo haríamos pero no queremos que otra persona lo haga. Por ejemplo, una chica puede sentir celos de su novio o miedo a que le sea infiel  cuando está con otras chicas, aunque sean sus amigas, porque quizás piense que ella misma no sabría como actuar si estuviese sola con otro chico.
En tercer lugar, creo que también sentimos desconfianza por el miedo a fracasar. El miedo al fracaso es tan peligroso que nos hace desconfiar de nosotros mismos. Como en el ejemplo que puesto anteriormente, cuando hemos estudiado pero no estamos seguros, desconfiamos, de que vayamos a aprobar, creo que en este caso también se produce por el miedo que tenemos a suspender, o en el otro ejemplo, desconfiamos de nuestra pareja por el miedo a fracasar, en este caso a perderla.
Otra de las razones por las que pienso que desconfiamos es porque anteriormente hayamos pasado malos momentos o alguien nos haya jugado una mala pasada y atribuimos todo esto, el fracaso como he dicho antes, al exceso de confianza que teníamos, entonces tenemos miedo de que por culpa de confiar demasiado se produzca una situación similar a esa otra que en un pasado hemos vivido.
En conclusión creo que desconfiamos por inseguridad hacia nosotros y hacia los demás, por ser demasiado empáticos, por el miedo que tenemos a fracasar y también por miedo a que se vuelva a repetir una situación indeseable que ya hemos sufrido en algún momento de nuestra vida, en general, desconfiamos porque el ser humano actúa y se equivoca y como consecuencia de ello hacemos que nosotros mismos o que otras personas no confíen en nosotros.
Pienso que no deberíamos ser excesivamente confiados pero tampoco hay que confiar en cualquier persona, creo que debemos confiar en uno mismo, por supuesto, y de aquellas personas que siempre han estado ahí o que nos han ayudado cuando lo necesitábamos, porque tampoco hay que exceder y confiar de cualquiera ya que nos pueden hacer daño. Para concluir y como dice el refrán de forma exagerada “no te fíes ni de tu propia sombra”.

sábado, 14 de enero de 2012

¿PERDONAR Y OLVIDAR?


Como hoy tenía que hacer un nuevo ensayo para publicarlo en mi blog y no sabía sobre qué hacerlo, me puse a escuchar música para haber si se me ocurría algún tema o formulaba algún problema sobre el cuál poder hablar aquí.
Escuché una canción que hablaba sobre el perdón, y lo relacioné con olvidar porque había visto una frase que decía lo siguiente: “Perdono pero nunca olvido”.

A lo que yo me estoy refiriendo cuando me planteo esta pregunta es al conjunto de estas dos palabras, es decir, me pregunto si se puede perdonar algo a alguien y a la vez también olvidarlo, ¿se puede perdonar algo y  actuar como si no hubiese sucedido, es decir, olvidarlo?

Para que la pregunta esté más clara y se más fácil de comprender voy a definir estas dos palabras, según lo que para mí son.
Por un lado perdonar es disculpar a alguien por haber hecho o dicho algo que puede haber resultado molesto a otra persona, olvidar lo que ocurrió.
Olvidar es no recordar algo que ha sucedido.

La tesis que voy a defender es básicamente todo lo contrario a la frase que he expuesto antes.
“ Perdono pero nunca olvido”. Creo que para poder perdonar algo o a alguien debemos olvidarnos de lo que ocurrió.
Defiendo esta tesis porque creo que cuando alguien hace algo que nos resulta molesto aunque perdonemos a esa persona siempre vamos a recordarlo aunque no le guardemos rencor a quién lo hizo.
Las razones por las que defiendo esta tesis son las siguientes:

En primer lugar, creo que existe una estrecha relación entre perdonar y olvidar.
Desde mi punto de vista pienso que olvidar es el paso previo para poder perdonar algo.
Creo que para poder perdonar algo antes debemos de haber olvidado la situación o el mal rato que nos ha provocado ese sentimiento de rencor hacia otra persona, porque si aún se tiene presente no se podrá perdonar, por ejemplo, si alguien nos hace de pasar un mal rato porque nos insulte delante de otra persona no le podemos perdonar si no olvidamos lo sucedido, actuando como si nada hubiese sucedido, ya que si lo seguimos recordando es que todavía guardamos algo de rencor hacia la persona que provocó esa situación.
Es decir, pienso que para perdonar debemos de aplicar la frase “Borrón y cuenta nueva”.
Debemos olvidar o borrar de nuestra mente lo sucedido y empezar de nuevo como si nada hubiese pasado.

En segundo lugar, creo que la frase de “Perdono pero nunca olvido”, es completamente incierta porque cuando no olvidamos algo que hemos perdonado entonces es que en realidad no hemos perdonado porque todavía lo tenemos presente. Como he dicho antes perdonar y olvidar están muy relacionadas ya que una constituye el paso previo para poder llevar a cabo la otra.

Hay quiénes defienden al igual que la frase de “Perdono pero nunca olvido”, en mi opinión diré que entonces lo que realmente hacen no es perdonar verdaderamente, se puede perdonar a alguien y aún así recordar que nos hizo de pasar un mal momento, pero en este caso el perdón no es un perdón verdadero, sino una mentira, al igual que se puede decir a una persona te quiero cuando no la quieres.
En conclusión, creo que no se puede perdonar sin olvidar, sino que por el contrario, para poder perdonar antes debemos de olvidar. Perdonar es olvidar algo que nos ha hecho sentirnos mal, por tanto, lo primero es olvidar.




martes, 3 de enero de 2012

¿POR QUÉ LAS PERSONAS CAMBIAMOS DE PERSONALIDAD?

Como tenía que publicar en mi blog, y no sabía de que hacerlo, me puse a pensar sobre cosas que me preocupasen y me hice esta pregunta que acabo de formular: ¿Por qué las personas cambian de personalidad?

Lo que me hizo llevar a esta reflexión, fue el porqué algunas personas que conozco, y que supongo que todo el mundo conocerá a alguien así, en relativamente poco tiempo han cambiado mucho en cuanto a su personalidad.

Para entender mejor la pregunta, voy a definir con mis palabras lo que para mí significa personalidad, para mí, la personalidad de alguien son las características de la forma de ser de alguien, que son únicamente suyas, es decir, que cada persona tiene su propia personalidad, aunque lógicamente existen personas que tienen una personalidad parecida pero nunca es exactamente igual, cada persona tiene una personalidad, que como la palabra dice es personal, únicamente de alguien.

La tesis que yo voy a defender, y por la cuál yo creo que las personas cambiamos, es porque la vida va evolucionando y, nuestra vida va también cambiando, se nos presentan distintas situaciones, personas, etc.


En primer lugar, creo que las personas cambiamos porque somos individuos que nos dejamos influenciar por otros individuos de nuestra misma especie, por otras personas. Con frecuencia pasa que alguien cambia de su situación en la sociedad, por ejemplo, cambia de amigos, encuentra pareja, etc, todo esto hace que esa persona cambie y como dócil, su personalidad cambia, sus pensamientos, sus ideas, etc, que aunque no siempre es así, la mayoría de las veces si que se cumple esta regla.
Por ejemplo, cuando uno de nuestros amigos, o incluso familiares, encuentra una pareja, y notamos como se distancia de nosotros o como no es la misma persona que era antes, que ya no comparte las ideas que antes sí que compartía, apreciamos un importante cambio en la relación que antes teníamos con esa persona.
Desde mi punto de vista, esto no debería de ser así, porque pienso que aunque encontremos pareja, cambiemos de amigos, etc, deberíamos de mantener la misma relación con el resto de personas, y por supuesto que no deberíamos de cambiar nuestra forma de ser por otra persona, porque cada uno es de una forma, y al cambiar la forma de ser creo que dejamos de ser nosotros mismos, pasamos a ser otra persona elegida a gusto de nuestra pareja, amigos, etc.
Quizás aunque ahora mismo esté defendiendo está idea, en un futuro a mí, al igual que a otras personas, también me suceda esto, pero pienso que no deberíamos cometer este error, que creo que es algo muy importante y que puede ser un problema, porque perdemos nuestra personalidad, dejamos de ser nosotros mismos.

Por otro lado, creo que las personas también cambiamos de personalidad porque la vida nos presenta diversas situaciones muy diferentes, algunas difíciles, otras no tanto, etc, que hacen que nuestra personalidad se vea afectada.
Las diversas situaciones a las que nos enfrenta la vida hacen que actuemos ante ellas, e incluso, a veces, que cambiamos nuestra forma de ser.
Por ejemplo, una persona que es muy alegre, extrovertida y feliz en un momento de su vida vive una situación difícil, la muerte de un familiar, por ejemplo, puede que su personalidad cambie y que pase a ser una persona depresiva, triste, o incluso, sin ganas de vivir.
Tampoco creo que esto debería ser así, porque creo que lo más importante somos nosotros mismos y si perdemos nuestra propia personalidad dejamos de serlo.


En conclusión, creo que las causas por las cuales las personas cambiamos nuestra forma de ser, nuestra personalidad, es debido a que en la vida nos enfrentamos a muchas situaciones muy distintas, a relacionarnos con personas que nos influencien y hagan que nuestra personalidad cambie, dejando de ser nosotros mismos, por otro alguien a gusto de esas otras personas, o que seamos otra persona influenciada por las situaciones que hemos vivido.


martes, 27 de diciembre de 2011

¿Cuándo nacemos ya tenemos asignado el día en que vamos a morir?

Hoy he decidido intentar responder a esta pregunta en mi blog porque es algo que me he preguntado numerosas veces y además, he oído hablar y he hablado sobre ello con otras personas que también se lo preguntan, y me despierta curiosidad este tema aunque se que es algo que no podremos saber con certeza.

Desde siempre, pero a día de hoy con más seguridad, las madres han sabido y saben cuando su hijo va a nacer porque se sabe que un embarazo dura nueve meses y por el avance de las tecnologías en medicina que permiten obtener ecografías, etc, pero no se sabe cuando vamos a morir ni por mucho que avance la tecnología.

La tesis que voy a defender es que desde que nacemos ya tenemos asignado un día para morir, me inclino hacia esta tesis porque no creo en las casualidades y pienso que aunque nosotros no lo sepamos (si lo supiésemos no viviríamos a gusto) si que tenemos asignada la fecha de nuestra muerte.

Por una parte pienso que somos como una especie de videojuego en la que alguien que nos dirige y que ya sabe cuándo, cómo, dónde y por qué van a ocurrir una serie de acciones que componen la vida de las personas.
Es decir, que estamos dirigidos por alguien que, a pesar de que nosotros no sabemos lo que ese alguien va a decidir hacer con nosotros, ese alguien si que lo sabe.
Pienso que somos como una especie de marionetas o títeres y que alguien, un titiritero, nos dirige.

En segundo lugar, como he dicho antes, mi tesis es la anterior como consecuencia de que no creo en las casualidades. No creo en las casualidades pero todo sucede y supongo que tiene que tener un por qué.
Comparo nuestras vidas con un cuento, formamos parte de un libro y en ese libro esta escrito el día en que nacemos, cuándo lloramos, cuándo reímos, cuándo nos enamoramos, de quién nos enamoramos, cuándo nos caemos, cuándo nos levantamos y como no, cuándo morimos.
Es decir, que todo lo que nos ocurre aunque nosotros no sepamos que va a ocurrir, está por decirlo de alguna forma, premeditado.

He oído decir a algunas personas, cuando sucede algo “parece o se conoce que tenía que pasar”, respecto a esta frase yo pienso que si que tenía que pasar, porque como he dicho antes somos los personajes de un cuento y ya tenemos escrito y asignado todo lo que nos va a ocurrir a lo largo de nuestra vida porque alguien ha decidido que sea de esa forma.


En conclusión, pienso que desde que nacemos ya tenemos asignado el día en que moriremos, al igual que el resto de acontecimientos que van a tener lugar en nuestra vida, porque para mí somos como robots dirigidos por alguien, que ya sabe lo que va ocurrir a lo largo de nuestra vida.


viernes, 16 de diciembre de 2011

¿PODRÍA LA FILOSOFÍA ACLARAR ALGO ACERCA DEL SENTIDO DE LA EXISTENCIA?



En primer lugar, creo que para poder responder a esta pregunta debería definir la palabra filosofía para poder manejar el concepto con el que voy a trabajar.

Entonces bien, ¿qué es filosofía? Haciendo referencia al libro de texto, he encontrado para la palabra filosofía la siguiente definición: es un tipo de saber que surgió en Grecia en el siglo VI a.C. y que etimológicamente significa tendencia o amor a la sabiduría.

Según la definición extraída del libro la filosofía es un saber que surgió en Grecia en el siglo VI a.C. pero a esta definición también añadiré que este tipo de saber presenta cuatro características: actúa como saber de la totalidad, como radical, como saber autónomo, como saber racional y por último, como saber crítico.

Desde mi punto de vista la filosofía no solo puede aclarar algo acerca del sentido de la existencia, sino que además creo que desempeña un papel muy importante a la hora de preguntarnos por el sentido de nuestra existencia.
Las razones que doy para defender mi tesis son las siguientes:

En primer lugar, uno de los fines de la filosofía es buscar a cada experiencia una función. Es decir, creo que la filosofía se dedica, a parte de otras muchas cosas, a buscar siempre la función de las cosas. Para la filosofía todo en este mundo está aquí por algo, y por eso piensa que cumple una función, y de esto precisamente es una de las cosas de las que se encarga la filosofía, de buscar la función de las cosas.. La filosofía se encarga de buscar las funciones que desempeña cada uno de los objetos, personas, acciones que tiene o que ocupan un lugar en este mundo.
No se ocupa de la función de una materia o de un tema en concreto sino que se encarga de buscar las funciones de todo, a diferencia de las ciencias.
Por ejemplo, las matemáticas se dedican a explicar, a buscar y a entender la función que tienden los números y para ello desarrollan sistemas, teoremas, etc, pero la filosofía no se ocupa  solo de buscar una única función sino la función de todo.
Puesto que la filosofía es un saber total, que busca el sentido de las experiencias humanas, creo que entre ellas, también se encarga de explicar el sentido de la existencia.

En segundo lugar, otra de las labores que cumple la filosofía es que todo lo convierte en un problema para poder así dotar de sentido las cosas. La mejor forma de entender el sentido de las cosas, es buscando problemas, como diría mi madre, es buscarle los tres pies al gato. Por esto creo, que la filosofía puede contribuir a entender la existencia, puesto que constantemente la filosofía observa los problemas y se pregunta y así se ayuda a entender el sentido de las cosas. Surge como consecuencia de los problemas, que hacen que se pregunte por las cosas y que pueda explicar el sentido de todos aquellos problemas que se planté.


Por otro lado, la filosofía es un saber crítico y que se opone rotundamente a la dogmática.
(El término dogmática hacer referencia a principios innegables de una ciencia, como por ejemplo la religión).
Y como saber crítico no da nada por supuesto, no niega ni afirma nada sin argumentarse, y por ello se pregunta por la existencia, y como he dicho antes, al preguntarse por ella da respuestas que pueden ayudarnos a entenderla.
Al contario, por ejemplo que la religión (dogmática) que da por supuesto o que atribuye la existencia a Dios.
La filosofía se ocupa de entender el por qué de las cosas por su propio pie, es decir, por lo que ella misma entiende y a partir de lo que ella observa, no se basa en lo que dicen otros saberes o ciencias.

Habrá personas, supongo, que piensen que la filosofía no nos ayuda a entender el sentido de la existencia y que quizás, atribuyan ciertos fenómenos naturales o de orden social a dioses o al destino como ocurría antes de la aparición de la filosofía. Para aquellos que postulen de esa forma, expongo que todo eso son leyendas y que no tienen ningún fundamente para explicar esos hechos o acontecimientos que ocurren, en este caso la existencia. Sin embargo, la filosofía como saber racional que es, piensa que todos los fenómenos están sujetos a un orden. Respecto a atribuir la existencia a dioses, pienso que el hombre puede descubrir el sentido de la existencia, al igual que de muchas otras cosas, sin recurrir a los dioses.

En conclusión, creo que la filosofía nos ayuda a entender todo lo relativo a la existencia humana. La filosofía busca siempre el sentido de las experiencias humanas, por lo que creo que también se ocupa del sentido de la existencia. Además, no da nada por supuesto sino que es ella la que se encarga de buscar el sentido de las cosas, y como surge a raíz de los problemas, estoy segura que existen algunos relacionados con la existencia a los que la filosofía se ha encargado de responder, ayudándonos así a entenderla mejor.









sábado, 3 de diciembre de 2011

¿ME IMPIDE LA PREOCUPACIÓN DISFRUTAR DE LOS MOMENTOS?

He decidido hablar hoy en el blog sobre este tema porque es algo que a veces me pregunto y porque quería hablar sobre la preocupación que todos alguna vez hemos sentido por algo.

Para entender bien la pregunta voy a empezar dando una definición de la palabra preocupación. La Real Academia Española define preocupar como producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud.
Es decir, es esa sensación y digo esa porque es un sentimiento común que todos hemos padecido alguna vez, que hace que nos sintamos mal, con miedo o intranquilidad por algo que hemos hecho o por algo que vamos hacer.

La tesis que voy a defender es que sí que nos impide la preocupación disfrutar de los momentos, porque cuando estamos preocupados por algo, sentimos ese miedo o intranquilidad que no apreciamos lo que en ese momento tenemos, es decir, que no nos damos cuenta o no valoramos el momento que estamos viviendo o lo que estamos haciendo, sino, que por el contrario, nosotros o nuestra cabeza está pensando y dando vueltas a aquello que tanto nos preocupa y nos produce la sensación de intranquilidad e incomodidad.

Creo que la preocupación es un sentimiento que es irremediable y aunque queramos no podemos dejar de preocuparnos por algo que nos provoca inquietud.
Hay personas que se preocupan mucho por las cosas y que le dan quizás, más importancia de la que tienen, que por decirlo de alguna forma se ahogan en un vaso de agua, y tienen la costumbre de hacer de un pequeño problema otro mucho más grande, por eso son personas que se preocupan mucho.

En primer lugar creo que la preocupación nos impide disfrutar de los momentos y de las cosas, porque como he dicho antes, reitero que cuando sentimos preocupación no disfrutamos de lo que estamos viviendo, de lo que hacemos, porque aunque estemos haciendo algo que alo mejor nos gusta o nos satisface en el momento que lo estamos haciendo, por culpa de la preocupación no lo disfrutamos como deberíamos hacerlo.


Habrá persona que no piensen como yo, que por el contrario, opinen que la preocupación no nos impide disfrutar de los momentos y de las cosas, pero yo creo que sí porque cuando sentimos intranquilidad por algo, no prestamos demasiada atención o no disfrutamos de lo que en ese momento estamos haciendo. Creo que cuando sentimos preocupación no disfrutamos de las cosas como deberíamos hacerlo y si no es por la preocupación, ¿por qué es entonces?

Por ejemplo, cuando un amigo está mal física o moralmente (no grave), y estamos en cualquier sito, una discoteca, lejos de él, tenemos esa sensación de preocupación, que nos impide disfrutar plenamente de lo que estamos haciendo en ese momento, como estar con los demás amigos.

En conclusión, desde mi punto de vista, la preocupación hace que no disfrutemos de las cosas como deberíamos hacerlo, y también pienso que muchas veces nos preocupamos por cosas que no deberíamos hacerlo. Al mismo tiempo, pienso que la preocupación no es en su totalidad mala sino que también tiene una parte buena y es que creo, que preocuparse es también un signo de madurez de las personas y a parte, nos puede hacer que hagamos mejor las cosas puesto que nos preocupan mucho.

sábado, 26 de noviembre de 2011

¿POR QUÉ CUANDO SOMOS NIÑOS QUEREMOS SER MAYORES Y CUÁNDO SOMOS MÁS MAYORES AÑORAMOS SER NIÑOS?



La publicación de hoy en mi blog, va hablar sobre esta pregunta que me he planteado.
Hoy he decidido hablar de este tema porque es algo que yo misma me pregunto y que absolutamente a todo el mundo le ha pasado, todos alguna vez hemos deseado tener una edad mayor que la que teníamos en ese momento para quién sabe qué, pero también es cierto que otras veces o otras personas hemos o han añorado volver a ser un niño.

Con esta pregunta me estoy queriendo referir a esa sensación que alguna vez hemos tenido, cuando somos pequeños queremos ser más grandes, pero una vez que somos ya adolescentes o adultos añoramos todos nuestros momentos de la infancia, añoramos ser niños, pero ¿por qué hacemos esto?

Mi tesis fundamentalmente es que somos seres humanos y como tales, somos envidiosos. Envidiamos aquello que no tenemos por lo que pienso que es esta la respuesta a la pregunta planteada.

En primer lugar yo creo que cuando somos niños y queremos ser mayores es principalmente porque pensamos que siendo mayores podremos hacer más cosas o nos dejarán hacer más cosas. Por ejemplo, cuando tenemos 5 ó 6 años queremos tener un par de años más para poder ir “al cole de los mayores” (pasar de preescolar a primaria), cuando tenemos 7 ó 8 queremos tener 9 para hacer la comunión o para que nos dejen salir un poquito más, cuando tenemos 10 ó 11 ya queremos tener 12 para poder ir al instituto, porque parece que yendo al instituto ya somos muy mayores, pero cuando tenemos 15 queremos tener 16 para pasar a bachillerato y ya es aquí cuando ya si que nos creemos mayores, astutos  e incluso poderosos, pero una vez que tenemos 17 queremos tener los 18 para poder sacarnos el carnet de conducir, poder entrar a sitios en los que antes no podíamos, sitios con un límite de edad, etc.
Creo que cuando somos niños y se produce esa sensación de querer ser más mayores es porque en nuestro entorno hay gente más mayor que nosotros y quizás, envidiamos cosas que ellos pueden hacer y nosotros no, es por esto por lo que creo que también tenemos esa sensación.


Por el contrario creo que cuando somos mayores y extrañamos nuestra infancia se debe a que queremos tener aquello que sabemos que ya no podemos volver a tener, es decir, que como de costumbre el ser humano siempre o casi siempre quiere tener o ser algo que no puede tener o ser, es envidioso por naturaleza.
Pero también pienso que a medida que vamos creciendo, la vida va siendo más complicada para nosotros, todo adquiere mayor complejidad, es por esto por lo que creo que cuando ya somos adolescentes o adultos nos damos cuenta de lo fácil que era ser un niño y lo difícil que puede llegar a ser un adulto. Cuando el mayor problema era cabrearte con un amigo al que al día siguiente volvíamos a ver y actuábamos como si nada hubiese pasado o lo más difícil que teníamos que hacer en nuestra vida académica era tener que hacer divisiones de dos divisores, en la adultez, todo es más complejo y lo que en nuestra infancia era lo más difícil una vez que somos adultos eso es lo más fácil y es ahora cuando realmente lo difícil es verdaderamente difícil.

También pienso que añoramos ser niños porque seguramente, que nuestra infancia haya sido bonita y feliz y tengamos muy buenos recuerdos, por lo que nos gustaría volver a esa época y también recordar todo aquello que vivimos. Sin embrago, para un adulto cuya infancia haya sido dura por cualquier tipo de circunstancias, no será agradable recordar aquella época de su vida.



En conclusión, creo que la principal causa por la que cuando somos pequeños queremos ser mayores y una vez que somos mayores añoramos o extrañamos ser niños es porque el ser humano es por lo general envidioso, y casi siempre deseamos tener, ser o hacer todo aquello que sabemos que no poder tener, ser o hacer, es por esto por lo que lo envidiamos.